Intervención de D. Leonardo García Molina.

Intervención de D. Leonardo García Molina profesor de matemáticas en el acto de clausura del Curso 2008-2009

Sr. Alcalde, Señor Director.

Señoras y señores Profesores.

Señoras y señores Estudiantes.

Señoras y Señores.

 Es la tercera vez que pronuncio unas palabras en el acto de clausura de un  curso escolar del IES Ribera de los Molinos. (¡Y aun hay compañeros en el claustro que se preguntan por qué pido el traslado a otro instituto!)

 En la primera ocasión las vacas estaban locas, ahora los cerdos están griposos, quizás en la siguiente (que ya será a través de videoconferencia) las ovejas tengan TICs. Quién sabe¡

 En cuanto al tema sobre el que hablar, la primera vez hablé de letras y la segunda de números. ¿Qué me queda, pues?. De fútbol no sé, de toros no sabéis y de hablar de política en presencia del Sr. Alcalde y del Sr. Portavoz de IU es una osadía, o, peor, una provocación. Por  tanto, sólo me queda un tema: la perseverancia.

 Es una de las virtudes menos frecuentes en esta época.

Su significado (mantenerse constante en la persecución de lo que se ha empezado) es prácticamente desconocido para muchos de los alumnos que empiezan sus estudios en un instituto.  Los que estáis aquí sí habéis sabido practicarla (Jorge Luis Borges os habría podido incluir en su Libro de los seres imaginarios). Además, lo habéis hecho mejor que vuestros profesores, que hemos perseverado en suspenderos, sin éxito.

 Más adelante volveré con vosotros. Ahora os voy a dar algunos ejemplos de perseverancia ajenos a la Enseñanza.

 Lo primero los deportes, como en los telediarios. El ciclismo (y aquí tenéis como ejemplo a vuestro paisano, Luis León Sánchez) es  quizá el máximo exponente de perseverancia. Solamente el afán de ganar dinero de los futbolistas se le puede acercar. Y ya que hablo de fútbol, no puedo no hacer mención a los periodistas deportivos, que con admirable ahínco han conseguido quitar del mapa del mundo un país, una ciudad y un pueblo. Me refiero a Costa Rica, a Ciudad Real y a Campos del Río. A partir de ahora  el acrónimo CR designa a un futbolista, un tal Cristiano Ronaldo. Insuperable.

 Otro ejemplo. En la ridículamente sobrevalorada gastronomía encontramos un caso de perseverancia que es esperpéntico. Hay una receta de patatas fritas en la que éstas han de estar veinticuatro horas en la sartén. Y el riesgo es que se queden crudas!. En nuestros días, Kafka hubiese escrito novela costumbrista

 En política, Pedro Saura es admirable. Es imposible perseverar tanto.

 Música. Este caso es sublime. En una iglesia perdida y vacía de Halberstadt (Alemania) tiene lugar un concierto eterno. Empezó en el año 2001 y debe terminar en el año 2639. El concierto, para órgano, comienza con un silencio que dura veinte meses y cada año se suceden un máximo de una o dos notas Si el compositor, John Cage, consiguiese oír la última nota, (o la penúltima, incluso) no habría que hablar de perseverancia, sino de inmortalidad.

 Matemáticas. La perseverancia también cuenta. No todo son ideas geniales. Un matemático inglés tiene una curiosa historia. William Shanks dedicó 20 años de su vida a la obtención de decimales inéditos del número pi. Consiguió calcular, "a mano", 707. En 1945 se descubrió que, lamentablemente, había cometido un error de cálculo en el decimal 528 y a partir de éste todos los             demás eran incorrectos. Él había muerto 63 años antes, con lo que, por fortuna, nunca conoció     el fracaso al que le condujo su perseverancia.

 En literatura, la perseverancia es cosa de dos: el escritor y el lector.

La del escritor para escribir una buena novela. Y la del lector para leerla. El escritor, obviamente, ha de llegar hasta la última página. El lector no está obligado a tanto. Yo, como lector, persevero un 20%  de las páginas del libro; si con ese margen de confianza el libro no me gusta, lo dejo. Un porcentaje más alto es obstinación y supone una  pérdida de tiempo. El hecho de conceder un porcentaje de tolerancia está plenamente justificado; no es lo mismo leer veinticinco páginas del Quijote (por cierto, la perseverancia en personaje), que veinticinco páginas de uno de esos libros de relatos escritos por autores noveles (con uve, por supuesto), que están de moda, y, que son tan fáciles de leer como de olvidar.

 En cuanto al cine, Apocalipsis Now Redux (tres horas y media!) puede ser una de las cumbres. Eso sí, sin contar el cine español.

 Perseverancia en la Madre Naturaleza. Hasta ahora se creía  que el mamífero más perseverante del mundo era el oso perezoso, una criatura que vive en los bosques de América del Sur y que tarda una hora en recorrer los veinte metros que separan su guarida de su alimento. Sin embargo, hace unos días se ha descubierto en la zona del Noroeste de Murcia un individuo de una especie desconocida hasta ahora, el Tutor granatensis, cuya velocidad de desplazamiento es de  28 centímetros por hora, ya que se ha conseguido probar que ha tardado dieciséis años en llegar desde Mula hasta Murcia.

Es un especimen extraño, que, sorprendentemente, ha compartido el territorio de forma amistosa con individuos de otras especies, también muy singulares, como los benjaminensis, betanzosnensis, candidonensis y gallegonensis, entre otras.

 Observo que algunos de ustedes empiezan a mirar el reloj. Mientras no golpeen la esfera para comprobar si está parado, no me inquieto.

 Vuelvo con vosotros, los estudiantes. Empezasteis, a perseverar en este instituto hace seis años. De los cursos que habéis estudiado aquí, el  que culmina con esta ceremonia ha sido particularmente complicado para vosotros (es como en el tenis: el último juego, es el que más cuesta). Pero habéis sabido esquivar todas las dificultades, con esfuerzo y trabajo. Esta voluntad de trabajo niega la fama negativa que algunos achacan al IES Ribera de los Molinos como si fuese un centro de diversión  donde no reina un ambiente educativo idóneo. Por el contrario, la firme voluntad de esta comunidad  educativa a favor de las tareas académicas os permite llegar al término de vuestra formación con la suficiente capacidad para hacer frente a estudios superiores o  integraros al campo profesional.

Es cierto que también habéis sufrido, pero el que sabe sufrir, sufre menos dijo acertadamente  Anatole France. El tesón y la perseverancia que hasta ahora habéis demostrado debéis mantenerlos, porque es lo que os va a llevar hacia la búsqueda del conocimiento, que debe ser el objetivo de todo estudiante.

Termino. Si perseverarais un año más en este instituto, podríais disfrutar de un pareado antológico: "Fulanito de tal, sal a la pizarra digital".

 Muchas gracias.

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